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Volumen 11 || Número 3 || 2008
e I.S.S.N. 2255-3517 - I.S.S.N. 2254-2884
Editorial
Mª José Ronda García
Editorial
 



Editorial

Estamos ya a las puertas de nuestro tercer congreso como junta de la SEDEN y quiero aprovechar
la oportunidad que me brinda este vehículo de comunicación para dirigirme a vosotras y trasmitiros
toda una serie de emociones y sensaciones.

En mis casi treinta años dentro del mundo de la nefrología, siempre en el campo de la hemodiálisis,
he asistido a una evolución lenta, pero continua de todo lo que me rodea. Empezamos siendo, como
no, novatas con unas ganas enormes de aprender y perfeccionarnos cada día. Todo lo conseguíamos
con la asistencia a nuestros primeros congresos, aunque no eran lo que son actualmente, ni a nivel de
participación, ni de tecnología a nuestro alcance, ni de apoyos en general.

En los años 80 la investigación iba “a pilas” porque no disponíamos de las herramientas, por ejemplo,
informáticas, de que disponemos actualmente, ¿cuántos trabajos hemos montado con un recortar
y pegar, literalmente hablando? ¿quién no ha hecho gráficos sobre papel, los ha fotografiado y ha
montado luego las diapos? Todo de forma manual, trabajosa y ardua, porque en esos años asistir a un
congreso estaba claro que era formación continuada; en el congreso teníamos la oportunidad de intercambiar
experiencias y conocer compañeros de profesión que siempre nos podían aportar algo,
tanto durante la presentación de sus estudios como en las conversaciones “de pasillo” en las que de
forma relajada y sin la presión y los nervios de la presentación, se podía ahondar en los temas que
nos interesaban.

Nuestros jefes estaban tan entusiasmados como nosotras porque tenían muy claro que el avanzar y
aprender en nuestra profesión era un objetivo prioritario para el servicio, si además de asistir al congreso,
nos aceptaban nuestro trabajo, era el sumun y si además podías tener un premio, ya era el no
va más.

Yo, personalmente, tuve el privilegio de empezar mi andadura en la nefrología en un servicio de esas
características. Los medios de trabajo tampoco eran los mejores, pues a pesar de que los paciente
que atendíamos estaban en las condiciones más idóneas posibles, las sesiones eran muy tormentosas
para ellos y para nosotras, pero ahí estábamos, volando ante el mínimo amago de necesidad de cuidados
a un paciente o ante cualquier alarma del monitor o, simplemente, a apoyar a un compañero
ante una punción complicada o un catéter disfuncionante; corríamos ante todo y por todo, y además
buscábamos el tiempo para investigar.

¿Y ahora? cómo ha cambiado todo lo anterior ¿para mejor o para peor? Vamos a ver, las herramientas
informáticas actuales, manejadas por nosotras o por informáticos, han facilitado la elaboración
de nuestros trabajos, o mejor dicho, la puesta sobre el papel de nuestros resultados, porque el
trabajo de “campo” y la investigación hay que hacerlos igual.

El contenido de los trabajos es lo que más ha evolucionado, cada vez se presentan más estudios sobre
las técnicas que sobre los cuidados enfermeros, y eso no es ni bueno ni malo, es simplemente evolución.

La asistencia a los congresos ha aumentado de forma que no nos hubiéramos imaginado nunca, pero
¿la disposición de nuestros jefes y nuestra motivación son las mismas? En casi todos los servicios, es
condición sine quanom, la presentación de un trabajo para que se facilite la asistencia al congreso ¿por qué?
¿acaso ya no forma parte de la formación? ¿acaso esa formación ya no es importante?
Ahora hay que “ganarse” el ir a un congreso con un trabajo.

Habrá quien piense que nuestra motivación para hacer un trabajo ha podido verse influida por esa
forma de hacer y que ya no investiguemos tanto por ansias de perfeccionamiento o de compartir conocimientos,
como por ganarnos el ir al congreso y que eso puede ir en detrimento de la calidad de
las presentaciones. Yo os pregunto o mejor dicho os comento, la realización diaria de nuestro trabajo
de forma responsable, el estar día a día, después de tantos años con el mismo entusiasmo y las mismas
ganas “dando al callo”, ¿no es motivo suficiente para merecer la asistencia al congreso?

Seguimos cuidando, aprendiendo nuevas tecnologías, enseñando a pacientes y compañeros que se inician
en nuestro campo. Pueden decirnos que es nuestra responsabilidad, nuestra obligación, que es
simplemente cumplir con nuestro deber, estamos de acuerdo, nuestro deber es realizar nuestra tarea
cada día de forma responsable, pero la enfermería cansa, cansa en el buen sentido ya que la dedicación
intensa al cuidado de los pacientes se lleva una gran parte de nuestras energías, no podemos pasar
el día al lado de personas que sufren sin que se nos impregne algo de su sufrimiento, no podemos
estar al lado de enfermeras que se inician sin intentar transmitirles nuestros conocimientos, estamos
obligadas a evolucionar constantemente, a dedicar cada día más tiempo a ser administrativas que cuidadora
y todo eso cansa y cansa de verdad, PERO SEGUIMOS BUSCANDO EL TIEMPO PARA INVESTIGAR.

A pesar de muchos, y de todas las dificultades que tenemos que superar día a día, la alta participación durante los congresos de Cádiz y Córdoba en todas las actividades científicas y formativas, con 143 trabajos enviados para el congreso de Donosti y con una previsión de alrededor de 900 inscripciones, creo que seguimos demostrando que la enfermería nefrológica ESTÁ y que juntos, los que representamos el pasado y los que configuran el presente, seguimos trabajando para el futuro.

Mi sentimiento ante los interrogantes que me he planteado son por lo tanto, positivos, nos hemos sabido
adaptar a cada momento evolutivo y hemos triunfado en el empeño, gracias por estar siempre
aquí.


María José Ronda
Secretaria

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