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Volumen 17 || Número Suplemento 1 || 2014
e I.S.S.N. 2255-3517 - I.S.S.N. 2254-2884
Implantación de un programa de ejercicio en hemodiálisis: beneficios y dificultades
 
Hospital San Juan de Dios. Zaragoza
Implantación de un programa de ejercicio en hemodiálisis: beneficios y dificultades

Resumen:

Estudios previos evidencian el beneficio de implantar programas de ejercicio físico durante la sesión de hemodiálisis, tanto a nivel fisiológico como funcional o psicológico. Por eso, en nuestro centro se decidió implantar un programa de este tipo y valorar las dificultades y beneficios que ello supone.

Con la ayuda de fisioterapeutas y rehabilitadores se elaboró un programa de ejercicios que consta de dos partes:
1º) Ejercicio aeróbico (pedales sin resistencia).
2º) Ejercicio de fuerza (flexión-extensión de rodilla y flexión de cadera con rodilla en extensión, ambas con carga de 1 kg si es posible).

Se seleccionaron a todos los pacientes mayores o iguales a 70 años de edad del total de nuestra unidad (169) y se les aplicaron unos criterios de inclusión/exclusión:

Criterios de inclusión:
• Pertenecer a un programa de HD desde hace al menos 2 meses.
• Deseo de participar en el proyecto.

Criterios de exclusión:
• Ingreso hospitalario en los últimos 3 meses.
• Cardiopatía isquémica conocida.
• Problemas de acceso vascular. - Inestabilidad hemodinámica durante las sesiones de HD.
• Amputación EEII.
• Encamamiento o problemas graves de dependencia.
• Deterioro cognoscitivo/demencia.

A los pacientes que cumplían estos requisitos se les hizo una valoración inicial de diversos parámetros físicos, analíticos y psíquicos para finalmente seleccionar 12 pacientes para comenzar con el programa. Realizamos toma de constantes vitales (tensión arterial, frecuencia cardiaca y saturación de oxígeno basal) antes y después del ejercicio y si no existe contraindicación se hacen los ejercicios.

A los cinco meses de comenzar el programa, de los doce pacientes iniciales continuaban en programa de forma regular seis; cuatro lo abandonaron por trasplante, uno por petición propia y otros dos sólo lo pudieron seguir de forma discontinua por empeoramiento en su estado de salud e ingresos hospitalarios. Cuando un paciente abandona el programa, lo comienza otro de los que ya se valoraron inicialmente pero no fueron seleccionados.

A los 6 pacientes que continuaban en el programa se les repitió la valoración. Observamos que la duración y la calidad de los ejercicios aumentan notablemente (ejercicio aeróbico de 9,25 minutos iniciales a 18,66 minutos; y ejercicios de fuerza de 5,83 repeticiones iniciales a 7,33).

También se pasó una encuesta de percepción de la salud a todos los pacientes que en algún momento participaron en el programa. El 65% dijo sentirse mejor físicamente desde que empezó a hacer ejercicio, el 57% dijo estar igual anímicamente, el 58% dijo pasar mejor las sesiones y el 100% de los encuestados valoró el programa de ejercicio en hemodiálisis como algo positivo. Sin embargo, en el análisis de los resultados del test COOPWONCA no se aprecian cambios significativos.

Podemos decir que poner en marcha un programa así, con el tipo de pacientes que tenemos, conlleva una serie de dificultades logísticas y de organización del trabajo; pero ha tenido gran aceptación entre todos los enfermos y aunque resulte complicado cuantificar el beneficio físico, el beneficio percibido es alto.