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Volumen 7 || Número 2 || 2004
e I.S.S.N. 2255-3517 - I.S.S.N. 2254-2884
EDITORIAL
Dolores Andreu i Periz
Editorial
 
 

EDITORIAL


En esta nueva etapa de la Revista estamos obteniendo frutos positivos ya que disponemos de ma-yor número de trabajos, solventando uno de los graves problemas que históricamente hemos su-frido, como es la falta de material original, ya que es bien sabido que la enfermería nefrológicatiende a centrar su potencial investigador en el Congreso anual de la Sociedad y se muestra mu-cho más remisa a la hora de preparar publicaciones para otros ámbitos.

La respuesta de los autores que presentaron trabajos en el Congreso ha sido muy favorable, yaque de los trabajos que se seleccionaron para la revista la mayor parte han realizado las adapta-ciones oportunas y están siendo publicados. Indudablemente, de cara a la Carrera Profesional, esmuy valioso disponer de publicaciones en revistas que estén indexadas en bases de datos, por loque aunque sólo sea por “aspectos prácticos” la Enfermería Nefrológica debe procurar estar pre-sente en el mayor número posible de publicaciones científicas.

Por otra parte, el publicar los mejores trabajos del Congreso anual, permite que la revista reflejemejor los diferentes aspectos de la investigación que interesan a nuestros asociados y cuáles sonrealmente los temas sobre los que más se trabaja. En este número es interesante observar queaunque la mayoría de trabajos versan sobre la hemodiálisis, los enfoques son muy diferentes y enla mayor parte de ellos se denota una auténtica visión enfermera. Nos preocupa el dolor que su-fren nuestros pacientes y se intentan minimizar las molestias que la punción de la fístula provoca;somos conscientes del importante papel que tenemos sobre la detección precoz de las complica-ciones de la diálisis, y de que aunque nos sirvamos de sofisticados monitores, nuestro juicio clíni-co siempre será esencial. La aparición de nuevos fármacos o nuevas soluciones de diálisis impli-ca actitudes más vigilantes y una valoración muy cuidadosa, tanto del estado del paciente comode los parámetros analíticos. Por último, como nuestros compañeros chilenos nos recuerdan, seha de resaltar el siempre importante papel que tiene la educación para garantizar la calidad de vi-da de los pacientes.

No quisiera finalizar esta editorial sin dedicar un respetuoso recuerdo no sólo a las víctimas de lostrágicos sucesos del 11 de mayo, sino también a las compañeras que tan valiosamente hicieronfrente, como excelentes profesionales, a los problemas de salud que se plantearon y al pueblo deMadrid por su solidaridad y valor.



Lola Andreu